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31 de julio de 2026 a la – 17:18

Interior del mausoleo minimalista con nichos de urnas, flores y luz suave resaltando el concreto.
El mausoleo del Memorial 1A Ykua Bolaños, será lugar de conmemoración este sábado 1 de agosto.Gustavo Machado

A 22 años de la tragedia del Ycua Bolaños, familiares y sobrevivientes transforman el dolor en memoria viva, exigiendo justicia social integral y una verdadera cultura de prevención y solidaridad.

Este sábado 1 de agosto se cumplen veintidós años del trágico incendio del supermercado Ycua Bolaños, que enlutó a la sociedad paraguaya, el 1 de agosto de 2004. La conmemoración anual de este sabado se erige no solo como un espacio de recuerdo, sino como una convocatoria permanente para que este hecho se transforme en una sólida conciencia y la solidaridad ciudadanade cuidado mutuo.

Mirada con fe y esperanza: convertir el dolor en conciencia colectiva

Christian Olmedo, integrante de la Coordinadora de Sobrevivientes y Familiares de Víctimas, explicó que el propósito fundamental de la organización es mantener el Memorial 1A, como un espacio activo, que propicie la integración de las nuevas generaciones que no vivieron directamente la tragedia.

En una entrevista concedida a este medio, Olmedo sostuvo que la apertura responde a una necesidad pedagógica fundamental, contraponerse al individualismo que causó el desastre. “Lo que provocó esta tragedia fue que el lucro se puso por encima de la vida humana”, remarcó.

Hombre de barba corta y cabello gris con camiseta oliva habla, mientras otra persona sostiene un teléfono móvil en un ambiente iluminado.
Christian Olmedo, integrante de la Coordinadora de Sobrevivientes y Familiares de Víctimas del incendio del supermercado Ycua Bolaños.

Para los afectados directos, analizar los orígenes de la mayor catástrofe civil en tiempos de paz en el país implica señalar directamente las fallas estructurales del sistema. El mensaje más poderoso es, sin dudas, quelo que ocurrió el 1 de agosto de 2004, se pudo evitar.

La deuda pendiente para que haya justicia real y reparación integral

A más de dos décadas de aquella fatídica jornada que cobró la vida de cuatrocientas personasy dejó a más de trescientos sobrevivientes, las respuestas institucionales y judiciales dictadas por los tribunales continúan siendo consideradas sumamente limitadas frente a la magnitud del daño provocado.

Al reflexionar sobre el significado profundo que adquirió elproceso judicial a lo largo de los años, Olmedo puntualiza que la respuesta oficial debió trascender el ámbito estrictamente punitivo para abarcar un enfoque de protección estatal sostenido y de carácter verdaderamente multidisciplinario.

Al evaluar el alcance de las demandas históricas impulsadas por la organización, el representante recordó: “La justicia, aprendimos, es una cosa muchísimo más integral; lo visualizamos en los primeros meses posterior al 1 de agosto del 2004, con un proyecto de ley que intentamos que se pueda trabajar, de solidaridad del Estado para con las víctimas”.

Tres pares de zapatos en mal estado sobre una superficie de madera, evocando la memoria de una tragedia en un acto conmemorativo.
La exposición en el memorial del Memorial 1A Ykua Bolaños presenta objetos que quedaron tras el incendio, entre ellos, calzados de las víctimas.

Aquel ambicioso proyecto original que buscaba amparar integralmente a los afectados, con el paso del tiempo debido a la falta de voluntad política: “Contemplábamos la educación para las personas afectadas, la cuestión laboral, el tema de la atención médica, psicológica, en salud mental también. Y esa forma integral se perdió y se convirtió solamente en indemnización posterior”, lamentó.

Entre lutos inconclusos y resiliencia: cómo viven hoy los sobrevivientes

El transcurso del tiempo ha configurado un escenario humano profundamente complejo donde cada familia y cada sobreviviente procesa el duelo de manera distinta. Olmedo señaló que, como organización, existe un inquebrantable respeto colectivo hacia la absoluta diversidad en las formas de transitar el dolor.

Sin embargo, uno de los aspectos más desgarradores que mantiene la herida abierta en la comunidad es la falta de cierre definitivo para aquellas víctimas cuyos restos mortales jamás pudieron ser identificados oficialmente. “Hasta hoy día, 22 años después, seis personas aún sin reconocer, es decir, están desaparecidas y por tanto hay familias que todavía no pudieron cerrar sus lutos”, remarcó Olmedo.

Interior del mausoleo Ycua Bolaños con urnas decoradas, flores y fotos, creando un ambiente de homenaje.
El mausoleo Ycua Bolaños presenta innumerables urnas y tributos a seres queridos fallecidos.

A esta realidad se suma el factor generacional y el desgaste físico acumulado: “Muchos de los sobrevivientes pertenecen hoy a la tercera edad. “Toda esa carga física y emocional hace que que se limite un poco o la participación o la movilidad a las actividad de la conmemoración y solamente se guardan como para estar presentes el 1 de agosto“, explicó Olmedo.

Actividades centrales y vigilia ciudadana a 22 años de la catástrofe

Olmedo recordó que este viernes, a las 18:00, termina el novenario. “A las 19:00 tenemosarte por la memoria, que es un espacio familiar de homenaje a las víctimas con una presentación teatral”, agregó.

Vista aérea techo del Supermercado Ycua Bolaños, el día del incendio.
Vista aérea del supermercado tras el incendio ocurrido el 1 de agosto de 2004.

“Mañana el 1 de agosto arranca a las 9:00 con la participación de la comunidad. Tenemos la presencia delColegio Técnico Cerro Corácon algunas presentaciones artísticas y luego está la banda de la Policía Nacional, en conjunto con la Dirección General de Educación Artística del MEC”, remarcó.

Los momentos más solemnes y esperados de la conmemoración ciudadana se concentrarán hacia el mediodía. “A las 11:00 realizaremos la lectura de nuestro manifiesto. La temática de este año es para el agradecimiento a todas las personas, grupos, sectores, instituciones, organizaciones por esa solidaridad, seguido por el toque de sirena a las 11:20 y el acto ecuménico”, añadió Olmedo.