No fue un partido sencillo, pero sí uno de esos que se juegan con la calculadora en la mano y el corazón en la garganta. Cienciano del Cusco ha vuelto a demostrar que es un nombre pesado en el continente. Pese a la derrota por la mínima en Río de Janeiro, el equipo imperial hizo valer su autoridad en la serie global y se instaló en los cuartos de final de la Copa Sudamericana, reencontrándose con la élite del torneo después de más de dos décadas de ausencia.
Santos resiste, empata sin goles y sella su pase a cuartos de la Sudamericana
Un guion de sufrimiento
Botafogo, sumido en una crisis institucional que le costó el puesto al técnico Franclim Carvalho apenas el martes pasado, salió al campo bajo el mando interino de Rodrigo Bellão con la misión casi imposible de remontar un 6-1. Los cariocas se lanzaron al cuello del “Papá” desde el pitazo inicial, dominando a placer y buscando ese gol temprano que encendiera la esperanza.
El objetivo parecía posible cuando Danilo Pereira rompió el celofán a los 10 minutos. El Nilton Santos rugió, creyendo en la épica. Sin embargo, Cienciano cerró filas. El equipo peruano entendió que su partido no era en las áreas rivales, sino protegiendo la suya. Con un bloque defensivo férreo y un planteamiento de “búnker”, el cuadro imperial desactivó cada intento brasileño, contando también con la complicidad del VAR, que anuló un gol de Danilo por mano y desestimó un posible penalti que pudo haber cambiado el destino del encuentro.
Botafogo se ahogó en su propia urgencia
Durante los 90 minutos, el guion fue el mismo: Botafogo atacando con más ímpetu que orden, y Cienciano aguantando el temporal. Ni siquiera el ingreso de figuras como Matías Succar —la gran figura de la ida— ayudó a aliviar la presión, pues el delantero quedó aislado ante el repliegue defensivo de los peruanos.
Los locales lo intentaron todo: Montoro repartió asistencias, Telles y Arthur Cabral probaron suerte, pero la puntería fue su peor enemiga. Con el correr de los minutos, la frustración se apoderó de los brasileños, que terminaron el partido con diez hombres tras la expulsión del venezolano Nahuel Ferraresi en el último suspiro.
Rumbo a cuartos de final
Para Cienciano, el pitazo final significó mucho más que una derrota. Es la confirmación de un proyecto que ha sabido capitalizar su fortaleza en Cusco —aquellos 3.300 metros que fueron la clave de la clasificación— y adaptarse al sufrimiento en el llano.
Ahora, el camino continúa y la historia sigue escribiéndose. El siguiente obstáculo en el sueño continental es el Montevideo City Torque, que llega a esta fase tras dejar en el camino al Tigre argentino. Cienciano está de vuelta y, como en 2003, quiere hacer ruido en Sudamérica.
¿Qué te parece este enfoque? Si necesitas ajustar algún detalle o cambiar el énfasis (por ejemplo, más hacia la crisis de Botafogo o más hacia el mérito de Cienciano), dímelo y lo modificamos.
No fue un partido sencillo, pero sí uno de esos que se juegan con la calculadora en la mano y el corazón en la garganta. Cienciano del Cusco ha vuelto a demostrar que es un nombre pesado en el continente. Pese a la derrota por la mínima en Río de Janeiro, el equipo imperial hizo valer su autoridad en la serie global y se instaló en los cuartos de final de la Copa Sudamericana, reencontrándose con la élite del torneo después de más de dos décadas de ausencia.Santos resiste, empata sin goles y sella su pase a cuartos de la SudamericanaUn guion de sufrimientoBotafogo, sumido en una crisis institucional que le costó el puesto al técnico Franclim Carvalho apenas el martes pasado, salió al campo bajo el mando interino de Rodrigo Bellão con la misión casi imposible de remontar un 6-1. Los cariocas se lanzaron al cuello del “Papá” desde el pitazo inicial, dominando a placer y buscando ese gol temprano que encendiera la esperanza.El objetivo parecía posible cuando Danilo Pereira rompió el celofán a los 10 minutos. El Nilton Santos rugió, creyendo en la épica. Sin embargo, Cienciano cerró filas. El equipo peruano entendió que su partido no era en las áreas rivales, sino protegiendo la suya. Con un bloque defensivo férreo y un planteamiento de “búnker”, el cuadro imperial desactivó cada intento brasileño, contando también con la complicidad del VAR, que anuló un gol de Danilo por mano y desestimó un posible penalti que pudo haber cambiado el destino del encuentro.Botafogo se ahogó en su propia urgenciaDurante los 90 minutos, el guion fue el mismo: Botafogo atacando con más ímpetu que orden, y Cienciano aguantando el temporal. Ni siquiera el ingreso de figuras como Matías Succar —la gran figura de la ida— ayudó a aliviar la presión, pues el delantero quedó aislado ante el repliegue defensivo de los peruanos.Los locales lo intentaron todo: Montoro repartió asistencias, Telles y Arthur Cabral probaron suerte, pero la puntería fue su peor enemiga. Con el correr de los minutos, la frustración se apoderó de los brasileños, que terminaron el partido con diez hombres tras la expulsión del venezolano Nahuel Ferraresi en el último suspiro.Rumbo a cuartos de finalPara Cienciano, el pitazo final significó mucho más que una derrota. Es la confirmación de un proyecto que ha sabido capitalizar su fortaleza en Cusco —aquellos 3.300 metros que fueron la clave de la clasificación— y adaptarse al sufrimiento en el llano.Ahora, el camino continúa y la historia sigue escribiéndose. El siguiente obstáculo en el sueño continental es el Montevideo City Torque, que llega a esta fase tras dejar en el camino al Tigre argentino. Cienciano está de vuelta y, como en 2003, quiere hacer ruido en Sudamérica.¿Qué te parece este enfoque? Si necesitas ajustar algún detalle o cambiar el énfasis (por ejemplo, más hacia la crisis de Botafogo o más hacia el mérito de Cienciano), dímelo y lo modificamos.
21 de agosto de 2026 a la – 00:00
Cienciano, que tuvo al paraguayo Claudio Núñez jugando todo el partido, no alcanzaba esta instancia desde su histórico título en 2003, resistió el asedio de un Botafogo desesperado en el Nilton Santos. Aunque cayó 1-0, la renta del 6-1 conseguido en la altura de Cusco fue un muro infranqueable para los brasileños. El próximo desafío: Montevideo City Torque.
No fue un partido sencillo, pero sí uno de esos que se juegan con la calculadora en la mano y el corazón en la garganta. Cienciano del Cusco ha vuelto a demostrar que es un nombre pesado en el continente. Pese a la derrota por la mínima en Río de Janeiro, el equipo imperial hizo valer su autoridad en la serie global y se instaló en los cuartos de final de la Copa Sudamericana, reencontrándose con la élite del torneo después de más de dos décadas de ausencia.
Lea más: Santos resiste, empata sin goles y sella su pase a cuartos de la Sudamericana
Un guion de sufrimiento
Botafogo, sumido en una crisis institucional que le costó el puesto al técnico Franclim Carvalho apenas el martes pasado, salió al campo bajo el mando interino de Rodrigo Bellão con la misión casi imposible de remontar un 6-1. Los cariocas se lanzaron al cuello del “Papá” desde el pitazo inicial, dominando a placer y buscando ese gol temprano que encendiera la esperanza.
El objetivo parecía posible cuando Danilo Pereira rompió el celofán a los 10 minutos. El Nilton Santos rugió, creyendo en la épica. Sin embargo, Cienciano cerró filas. El equipo peruano entendió que su partido no era en las áreas rivales, sino protegiendo la suya. Con un bloque defensivo férreo y un planteamiento de “búnker”, el cuadro imperial desactivó cada intento brasileño, contando también con la complicidad del VAR, que anuló un gol de Danilo por mano y desestimó un posible penalti que pudo haber cambiado el destino del encuentro.
Botafogo se ahogó en su propia urgencia
Durante los 90 minutos, el guion fue el mismo: Botafogo atacando con más ímpetu que orden, y Cienciano aguantando el temporal. Ni siquiera el ingreso de figuras como Matías Succar —la gran figura de la ida— ayudó a aliviar la presión, pues el delantero quedó aislado ante el repliegue defensivo de los peruanos.
Los locales lo intentaron todo: Montoro repartió asistencias, Telles y Arthur Cabral probaron suerte, pero la puntería fue su peor enemiga. Con el correr de los minutos, la frustración se apoderó de los brasileños, que terminaron el partido con diez hombres tras la expulsión del venezolano Nahuel Ferraresi en el último suspiro.
Rumbo a cuartos de final
Para Cienciano, el pitazo final significó mucho más que una derrota. Es la confirmación de un proyecto que ha sabido capitalizar su fortaleza en Cusco —aquellos 3.300 metros que fueron la clave de la clasificación— y adaptarse al sufrimiento en el llano.
Ahora, el camino continúa y la historia sigue escribiéndose. El siguiente obstáculo en el sueño continental es el Montevideo City Torque, que llega a esta fase tras dejar en el camino al Tigre argentino. Cienciano está de vuelta y, como en 2003, quiere hacer ruido en Sudamérica.
¿Qué te parece este enfoque? Si necesitas ajustar algún detalle o cambiar el énfasis (por ejemplo, más hacia la crisis de Botafogo o más hacia el mérito de Cienciano), dímelo y lo modificamos.
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