La Miss Quebranto Ara Meza lanzó una filosa reflexión contra esas personas ventajistas, aprovechadoras y malagradecidas que creen que pueden subir pisando a los demás. “No podés pretender ser águila si andás con gallinas”, disparó, segura de que el tiempo y el karma terminan poniendo a cada uno en su lugar.

-Ara, ¿para quién fue esa frase tan contundente de que no se puede pretender ser águila si se anda con gallinas?
-No fue para una sola persona, porque creo que en la vida todos conocemos gente que quiere llegar lejos, pero sigue rodeándose de personas con malas intenciones, ventajistas o que solamente buscan aprovecharse. Yo aprendí que uno tiene que elegir muy bien con quién camina, porque las compañías también hablan mucho de vos y, tarde o temprano, terminás mostrando quién sos realmente.
-¿Te tocó cruzarte con personas aprovechadoras y malagradecidas?
-Sí, y creo que eso también te enseña muchísimo. Hay personas a las que les das una mano, les abrís una puerta, las apoyás de corazón y después, cuando ya no necesitan de vos, se olvidan de todo. Pero yo ya no me desgasto reclamando agradecimiento, porque cada uno carga con su conciencia. Lo que hacés por alguien habla de vos, y la forma en que te pagan habla de ellos.
-¿Creés que esas personas tarde o temprano reciben su merecido?
-Yo creo muchísimo en el karma. No hace falta que yo haga nada, ni que me ensucie las manos buscando venganza. El tiempo se encarga de mostrar las verdaderas intenciones y de poner a cada persona en el lugar que le corresponde. Capaz hoy alguien se siente muy vivo aprovechándose de los demás, pero la vida da tantas vueltas que mañana puede necesitar justamente de aquello que despreciaba.
-¿Alguna vez te quedaste callada esperando que el tiempo te diera la razón?
-Muchas veces. Antes quizás tenía más ganas de hablar, aclarar y demostrar que yo tenía razón, pero hoy entiendo que no siempre hace falta. El tiempo es el mejor juez, porque termina sacando a la luz lo que uno no necesita explicar. Yo sigo con mi vida, enfocada en lo mío, y estoy segura de que en algún momento las máscaras caen solitas.
-¿Te arrepentís de haber ayudado a personas que después no valoraron lo que hiciste por ellas?
-No me arrepiento de haber sido buena persona, porque yo di lo que me nació dar en ese momento. Lo único que aprendí es a poner límites y a no confundir mi buena voluntad con obligación. Ayudar está bien, pero permitir que alguien se aproveche de vos una y otra vez ya es otra cosa. Hoy soy mucho más selectiva y observo mejor quién realmente merece estar cerca mío.
-Entonces, ¿sentís que el tiempo terminará dándote la razón?
-Totalmente. Yo no tengo apuro por demostrarle nada a nadie. Sé quién soy, sé cómo actué y también sé todo lo que vi y viví. El tiempo acomoda las piezas y revela verdades que en algún momento parecen escondidas. Así que yo tranquila, siguiendo mi camino y volando cada vez más alto, porque para ser águila primero hay que aprender a no quedarse en lugares ni con personas que no te dejan crecer.

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La Miss Quebranto Ara Meza lanzó una filosa reflexión contra esas personas ventajistas, aprovechadoras y malagradecidas que creen que pueden subir pisando a los demás. “No podés pretender ser águila si andás con gallinas”, disparó, segura de que el tiempo y el karma terminan poniendo a cada uno en su lugar. -Ara, ¿para quién fue
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La Miss Quebranto Ara Meza lanzó una filosa reflexión contra esas personas ventajistas, aprovechadoras y malagradecidas que creen que pueden subir pisando a los demás. “No podés pretender ser águila si andás con gallinas”, disparó, segura de que el tiempo y el karma terminan poniendo a cada uno en su lugar.

-Ara, ¿para quién fue esa frase tan contundente de que no se puede pretender ser águila si se anda con gallinas?
-No fue para una sola persona, porque creo que en la vida todos conocemos gente que quiere llegar lejos, pero sigue rodeándose de personas con malas intenciones, ventajistas o que solamente buscan aprovecharse. Yo aprendí que uno tiene que elegir muy bien con quién camina, porque las compañías también hablan mucho de vos y, tarde o temprano, terminás mostrando quién sos realmente.
-¿Te tocó cruzarte con personas aprovechadoras y malagradecidas?
-Sí, y creo que eso también te enseña muchísimo. Hay personas a las que les das una mano, les abrís una puerta, las apoyás de corazón y después, cuando ya no necesitan de vos, se olvidan de todo. Pero yo ya no me desgasto reclamando agradecimiento, porque cada uno carga con su conciencia. Lo que hacés por alguien habla de vos, y la forma en que te pagan habla de ellos.
-¿Creés que esas personas tarde o temprano reciben su merecido?
-Yo creo muchísimo en el karma. No hace falta que yo haga nada, ni que me ensucie las manos buscando venganza. El tiempo se encarga de mostrar las verdaderas intenciones y de poner a cada persona en el lugar que le corresponde. Capaz hoy alguien se siente muy vivo aprovechándose de los demás, pero la vida da tantas vueltas que mañana puede necesitar justamente de aquello que despreciaba.
-¿Alguna vez te quedaste callada esperando que el tiempo te diera la razón?
-Muchas veces. Antes quizás tenía más ganas de hablar, aclarar y demostrar que yo tenía razón, pero hoy entiendo que no siempre hace falta. El tiempo es el mejor juez, porque termina sacando a la luz lo que uno no necesita explicar. Yo sigo con mi vida, enfocada en lo mío, y estoy segura de que en algún momento las máscaras caen solitas.
-¿Te arrepentís de haber ayudado a personas que después no valoraron lo que hiciste por ellas?
-No me arrepiento de haber sido buena persona, porque yo di lo que me nació dar en ese momento. Lo único que aprendí es a poner límites y a no confundir mi buena voluntad con obligación. Ayudar está bien, pero permitir que alguien se aproveche de vos una y otra vez ya es otra cosa. Hoy soy mucho más selectiva y observo mejor quién realmente merece estar cerca mío.
-Entonces, ¿sentís que el tiempo terminará dándote la razón?
-Totalmente. Yo no tengo apuro por demostrarle nada a nadie. Sé quién soy, sé cómo actué y también sé todo lo que vi y viví. El tiempo acomoda las piezas y revela verdades que en algún momento parecen escondidas. Así que yo tranquila, siguiendo mi camino y volando cada vez más alto, porque para ser águila primero hay que aprender a no quedarse en lugares ni con personas que no te dejan crecer.

Farándula
