Economía

18 de agosto de 2026 a la – 12:18

Santiago Peña
Santiago Peña, cuando era candidato a presidente de al República (ANR) y asistió a un mitin con funcionarios colorados de las binacionales y la ANDE.

El balance del sector energético tras los primeros tres años del gobierno de Santiago Peña debe enfocarse en los consensos pendientes más que en los logros alcanzados, según advierte la doctora en política energética Cecilia Llamosas.

La doctora en política energética Cecilia Llamosas señala que Paraguay se encamina hacia su período más decisivo (2028-2030) sin haber respondido qué modelo productivo busca impulsar con su electricidad.

De acuerdo con los datos de la especialista, la demanda energética registró transformaciones profundas: entre 2020 y 2025, el consumo aumentó a un ritmo anual del 10,5% y la potencia del 8,2%. En la actualidad, el sistema eléctrico nacional utiliza cerca del 75% de su potencia disponible.

Cecilia Llamosas
Dra. Cecilia Llamosas, especialista en energía.

La investigadora destaca como un logro operativo que la ANDE haya absorbido incrementos del 18,5% en 2024 y del 12,5% en 2025 —alcanzando picos de más de 5.000 MW— sin registrar apagones generales. Sin embargo, advierte que los informes técnicos ubican el umbral crítico entre 2028 y 2030, agravado por una lista de solicitudes de grandes cargas que acumula 6.300 MW.

“Con esa regla, 6.300 MW son una cartera; sin ella, son una fila. Que la ANDE acumule más de lo que el país consume en su hora pico habla de lo que viene”, sostiene Cecilia Llamosas.

Aciertos institucionales y el freno de la incertidumbre tarifaria

En su evaluación de la gestión actual, la Dra. Llamosas reconoce hitos como el acuerdo tarifario de 2024, la puesta en marcha de la subestación Valenzuela de 500 kV, la Ley 7599/2025 para generación privada no hidráulica a 30 años y la consulta pública para crear el Ministerio de Energía y un ente regulador.

A pesar de estos avances, la especialista critica los debates e inestabilidad en torno a la tarifa eléctrica, señalando que la falta de previsibilidad castiga tanto a las industrias como a los consumidores finales.

“La tarifa atravesó debates y vaivenes que no le sirvieron a nadie. La previsibilidad tarifaria no es un tecnicismo, sino que es la condición para atraer actores serios y conseguir las inversiones que necesitamos para mejorar la calidad del servicio de todos los usuarios en el Paraguay”, remarca Llamosas.

Tres consensos urgentes para evitar el colapso

Para los años restantes del actual mandato y la administración entrante, Llamosas plantea tres acuerdos indispensables: diseñar un órgano regulador independiente con competencia tarifaria vinculante, fijar depósitos y penalidades para depurar las solicitudes de potencia, y monitorear mensualmente la ejecución de líneas de transmisión como indicador clave del desarrollo industrial.

Asimismo, cuestiona el uso de los fondos de Itaipú Binacional para obras viales o asistenciales sin una visión integral de infraestructura energética.

“El país tiene que dejar de administrar la energía como renta heredada y empezar a construirla como plataforma productiva y de desarrollo. Pavimentar el camino a un parque industrial no reemplaza la línea de transmisión sin la cual ese parque no existe”, enfatiza la Dra. Llamosas.

Anexo C y la capacidad real de retirar energía

De cara a las negociaciones del Anexo C de Itaipú y el vencimiento de la tarifa provisoria el próximo año, la experta subraya que la postura negociadora del país se fortalece desde el ámbito interno mediante la expansión de infraestructura propia, como la segunda línea de 500 kV desde la margen derecha.

Finalmente, Llamosas resalta que los acuerdos que se firmen en 2026 estarán operativos hacia 2030, justo cuando el sistema se quede sin margen de reserva, por lo que resulta imprescindible consolidar la institucionalidad para los próximos 50 años.