La primera jornada de la visita pastoral de monseñor Ricardo Valenzuela en Nueva Colombia se desarrolló este lunes, transformando el patio escolar en un espacio de risas y amistad. Durante su recorrido no hubo discursos solemnes ni formalismos: el obispo eligió acercarse a los niños a través del juego, compartiendo una partida de rayuela o “cielo”.
Entre saltos, aplausos y carcajadas, los chicos lo recibieron con entusiasmo, sorprendidos y felices de ver a su pastor no solo como guía espiritual, sino también como compañero de diversión.
Video: monseñor Valenzuela se sube a la calesita y emociona en la redes
Ambiente de confianza y alegría
Cada salto con los pequeños reflejó la conexión entre el pastor y su rebaño. Se pudo observar un ambiente de confianza y alegría, recordando que la fe no se limita a los templos, sino que se fortalece en los actos sencillos, en los momentos compartidos y en la presencia cercana de quienes guían y cuidan.
Este gesto, sencillo, pero cargado de significado, transmite un mensaje claro: el sacerdocio no está cerrado a la diversión. Al igual que en la rayuela, la vida espiritual se construye paso a paso, con equilibrio, alegría y dedicación, disfrutando de cada instante y del acompañamiento de quienes nos rodean.
El primer día de la visita de monseñor Valenzuela, que concluirá el sábado en horas de mañana, deja una enseñanza muy importante que alcanza tanto a grandes como a pequeños: la fe se nutre del cariño, del compartir y de la sonrisa sincera.
En ese patio escolar, entre juegos y risas, se pudo ver a un obispo que no teme ser niño para acercarse a su rebaño, recordándonos que la espiritualidad también se vive en el juego, en el abrazo y en la compañía cercana.
Monseñor Valenzuela dijo que fue su primera experiencia jugando a la rayuela, aunque no descarta sumarse a un partido’i o partido so’o, vóley u otros juegos si lo invitan durante su recorrido en la ciudad de Nueva Colombia esta semana.
Caacupé: obispo advierte que la sociedad vive en una “tumba de violencia, pobreza e indiferencia”
La primera jornada de la visita pastoral de monseñor Ricardo Valenzuela en Nueva Colombia se desarrolló este lunes, transformando el patio escolar en un espacio de risas y amistad. Durante su recorrido no hubo discursos solemnes ni formalismos: el obispo eligió acercarse a los niños a través del juego, compartiendo una partida de rayuela o “cielo”.Entre saltos, aplausos y carcajadas, los chicos lo recibieron con entusiasmo, sorprendidos y felices de ver a su pastor no solo como guía espiritual, sino también como compañero de diversión.Video: monseñor Valenzuela se sube a la calesita y emociona en la redesAmbiente de confianza y alegríaCada salto con los pequeños reflejó la conexión entre el pastor y su rebaño. Se pudo observar un ambiente de confianza y alegría, recordando que la fe no se limita a los templos, sino que se fortalece en los actos sencillos, en los momentos compartidos y en la presencia cercana de quienes guían y cuidan.Este gesto, sencillo, pero cargado de significado, transmite un mensaje claro: el sacerdocio no está cerrado a la diversión. Al igual que en la rayuela, la vida espiritual se construye paso a paso, con equilibrio, alegría y dedicación, disfrutando de cada instante y del acompañamiento de quienes nos rodean.El primer día de la visita de monseñor Valenzuela, que concluirá el sábado en horas de mañana, deja una enseñanza muy importante que alcanza tanto a grandes como a pequeños: la fe se nutre del cariño, del compartir y de la sonrisa sincera. En ese patio escolar, entre juegos y risas, se pudo ver a un obispo que no teme ser niño para acercarse a su rebaño, recordándonos que la espiritualidad también se vive en el juego, en el abrazo y en la compañía cercana.Monseñor Valenzuela dijo que fue su primera experiencia jugando a la rayuela, aunque no descarta sumarse a un partido’i o partido so’o, vóley u otros juegos si lo invitan durante su recorrido en la ciudad de Nueva Colombia esta semana.Caacupé: obispo advierte que la sociedad vive en una “tumba de violencia, pobreza e indiferencia”
23 de marzo de 2026 – 16:19
En un gesto de sencillez y cercanía, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la diócesis de Caacupé, vivió un momento especial junto a los alumnos de la Escuela Básica John F. Kennedy, en la ciudad de Nueva Colombia. Con naturalidad y simpatía, el obispo se sumó a los juegos de los niños, demostrando que la fe también se manifiesta en la alegría compartida y en la espontaneidad del encuentro cotidiano.
La primera jornada de la visita pastoral de monseñor Ricardo Valenzuela en Nueva Colombia se desarrolló este lunes, transformando el patio escolar en un espacio de risas y amistad. Durante su recorrido no hubo discursos solemnes ni formalismos: el obispo eligió acercarse a los niños a través del juego, compartiendo una partida de rayuela o “cielo”.
Entre saltos, aplausos y carcajadas, los chicos lo recibieron con entusiasmo, sorprendidos y felices de ver a su pastor no solo como guía espiritual, sino también como compañero de diversión.
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Ambiente de confianza y alegría
Cada salto con los pequeños reflejó la conexión entre el pastor y su rebaño. Se pudo observar un ambiente de confianza y alegría, recordando que la fe no se limita a los templos, sino que se fortalece en los actos sencillos, en los momentos compartidos y en la presencia cercana de quienes guían y cuidan.
Este gesto, sencillo, pero cargado de significado, transmite un mensaje claro: el sacerdocio no está cerrado a la diversión. Al igual que en la rayuela, la vida espiritual se construye paso a paso, con equilibrio, alegría y dedicación, disfrutando de cada instante y del acompañamiento de quienes nos rodean.
El primer día de la visita de monseñor Valenzuela, que concluirá el sábado en horas de mañana, deja una enseñanza muy importante que alcanza tanto a grandes como a pequeños: la fe se nutre del cariño, del compartir y de la sonrisa sincera.
En ese patio escolar, entre juegos y risas, se pudo ver a un obispo que no teme ser niño para acercarse a su rebaño, recordándonos que la espiritualidad también se vive en el juego, en el abrazo y en la compañía cercana.
Monseñor Valenzuela dijo que fue su primera experiencia jugando a la rayuela, aunque no descarta sumarse a un partido’i o partido so’o, vóley u otros juegos si lo invitan durante su recorrido en la ciudad de Nueva Colombia esta semana.
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