Un simple paseo descalza terminó cambiándole el corazón a Edith Martínez. La Miss Sogue recordó que un “pique” la llevó a conocer a un doctor que la conquistó con su atención… y omombeú que su mirada todavía no olvida. “Gracias a un pique me enamoré”.

-¿Cómo fue que un pique terminó cambiando tu historia de amor?
-Fue una de esas cosas que jamás imaginé. Me descalcé para caminar sobre el pasto porque quería sentir la naturaleza y, días después, empecé con una picazón terrible. Cuando revisé, descubrí que tenía un pique y justo había un doctor de paseo por el lugar. Él me ayudó con muchísima paciencia, fue tan amable y delicado que, sin darme cuenta, terminó robándose mi atención desde ese mismo instante.
-¿Qué fue lo que más te enamoró de ese doctorcito?
-No fue solamente que me ayudara, sino la forma en que lo hizo. Me hablaba con tranquilidad, me transmitía confianza y no dejaba de mirarme con una sonrisa que me desarmaba. Sentí que se preocupaba de verdad por mí y eso vale muchísimo. A veces los pequeños gestos llegan mucho más lejos que las grandes promesas.
-¿Creés que fue amor a primera vista?
-Yo creo que sí hubo una conexión muy especial. Mientras él me atendía, yo no podía dejar de mirarle y sentía esas mariposas que aparecen cuando alguien te mueve el piso. Fue un momento inesperado, pero de esos que quedan grabados para siempre porque nacen de la forma más sencilla. Siempre me pregunto por donde andará ese doctorcito tan lindo.
-Dijiste que todavía lo extrañás. ¿Qué es lo que más recordás de él?
-Extraño su atención, su educación y esa manera tan linda que tenía de hacerme sentir tranquila. Me acuerdo muchísimo de cómo me miraba mientras conversábamos. Pasaron muchos años, pero hay personas que dejan una huella muy especial y él es una de ellas.
-Si hoy volvieras a encontrarlo, ¿qué le dirías?
-Primero le daría las gracias porque, además de ayudarme con ese problema, me regaló un recuerdo muy bonito. Después le diría que todavía me acuerdo de él y que siempre me saca una sonrisa recordar esa historia tan curiosa que comenzó por culpa de un simple pique.
-¿Creés que las mejores historias de amor llegan cuando menos las esperamos?
-Totalmente. La vida siempre sorprende y uno nunca sabe dónde puede aparecer alguien que le cambie el día o el corazón. Mi historia demuestra justamente eso: salí a dar un paseo sin imaginar nada y terminé con un recuerdo que todavía hoy me hace sonreír cada vez que lo cuento.

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Un simple paseo descalza terminó cambiándole el corazón a Edith Martínez. La Miss Sogue recordó que un “pique” la llevó a conocer a un doctor que la conquistó con su atención… y omombeú que su mirada todavía no olvida. “Gracias a un pique me enamoré”. -¿Cómo fue que un pique terminó cambiando tu historia de
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Un simple paseo descalza terminó cambiándole el corazón a Edith Martínez. La Miss Sogue recordó que un “pique” la llevó a conocer a un doctor que la conquistó con su atención… y omombeú que su mirada todavía no olvida. “Gracias a un pique me enamoré”.

-¿Cómo fue que un pique terminó cambiando tu historia de amor?
-Fue una de esas cosas que jamás imaginé. Me descalcé para caminar sobre el pasto porque quería sentir la naturaleza y, días después, empecé con una picazón terrible. Cuando revisé, descubrí que tenía un pique y justo había un doctor de paseo por el lugar. Él me ayudó con muchísima paciencia, fue tan amable y delicado que, sin darme cuenta, terminó robándose mi atención desde ese mismo instante.
-¿Qué fue lo que más te enamoró de ese doctorcito?
-No fue solamente que me ayudara, sino la forma en que lo hizo. Me hablaba con tranquilidad, me transmitía confianza y no dejaba de mirarme con una sonrisa que me desarmaba. Sentí que se preocupaba de verdad por mí y eso vale muchísimo. A veces los pequeños gestos llegan mucho más lejos que las grandes promesas.
-¿Creés que fue amor a primera vista?
-Yo creo que sí hubo una conexión muy especial. Mientras él me atendía, yo no podía dejar de mirarle y sentía esas mariposas que aparecen cuando alguien te mueve el piso. Fue un momento inesperado, pero de esos que quedan grabados para siempre porque nacen de la forma más sencilla. Siempre me pregunto por donde andará ese doctorcito tan lindo.
-Dijiste que todavía lo extrañás. ¿Qué es lo que más recordás de él?
-Extraño su atención, su educación y esa manera tan linda que tenía de hacerme sentir tranquila. Me acuerdo muchísimo de cómo me miraba mientras conversábamos. Pasaron muchos años, pero hay personas que dejan una huella muy especial y él es una de ellas.
-Si hoy volvieras a encontrarlo, ¿qué le dirías?
-Primero le daría las gracias porque, además de ayudarme con ese problema, me regaló un recuerdo muy bonito. Después le diría que todavía me acuerdo de él y que siempre me saca una sonrisa recordar esa historia tan curiosa que comenzó por culpa de un simple pique.
-¿Creés que las mejores historias de amor llegan cuando menos las esperamos?
-Totalmente. La vida siempre sorprende y uno nunca sabe dónde puede aparecer alguien que le cambie el día o el corazón. Mi historia demuestra justamente eso: salí a dar un paseo sin imaginar nada y terminé con un recuerdo que todavía hoy me hace sonreír cada vez que lo cuento.


Farándula
