Nacionales

29 de junio de 2026 a la – 09:57

Ocho jóvenes sonrientes con batas blancas posan frente a una reja en un entorno escolar, bajo un cielo azul.
Estudiantes paraguayos de Escuela Latinoamericana de MedicinaGentileza

Un grupo de 10 estudiantes paraguayos que cursan la carrera de Medicina en Caracas viven momentos de angustia tras los fuertes sismos. Enfrentan réplicas constantes, la suspensión de clases y el temor de perder sus carreras si deciden evacuar, todo esto agravado por la ausencia de una embajada paraguaya en el país caribeño.

El devastador terremoto que azotó a Venezuela mantiene en vilo a 10 estudiantes paraguayos de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). En comunicación con ABC, Yvuñu Silva Mora, uno de los jóvenes afectados que cursa el segundo año de la carrera, relató la dramática situación que viven: desamparo diplomático, infraestructuras dañadas y el dilema de elegir entre su seguridad o el esfuerzo de años de estudio.

Silva Mora, quien se encuentra en el país caribeño desde octubre de 2024, describió que la zona sigue siendo de altísimo riesgo. “Hoy justamente hace como media hora volvió a temblar bastante fuerte, una réplica más fuerte que hubo. Se sintió cómo movió toda la infraestructura”, relató con preocupación.

Grupo de diez estudiantes sonrientes, siete mujeres y tres hombres, posando con mochilas y botellas en un espacio moderno con sofá rojo.
Los estudiantes paraguayos que actualmente cursan la carrera de medicina en Venezuela son procedentes de distintas localidades del interior.

Actualmente, el grupo de paraguayos se encuentra dividido debido a la emergencia. Mientras Yvuñu permanece en el albergue universitario en Caracas, donde coordina la ayuda gracias a que cuenta con acceso a agua potable y conexión a internet, los otros nueve estudiantes compatriotas se encuentran refugiados en San Antonio de los Altos, en el estado de Miranda, a unos 40 minutos de la capital.

A pesar del peligro y la suspensión de las actividades académicas por tiempo indefinido, los estudiantes de la ELAM, institución que alberga a jóvenes de unos 20 países de África y Latinoamérica, no se quedan con los brazos cruzados. Al ser alumnos de medicina, fueron convocados para asistir a las víctimas: “Los estudiantes mismos estamos haciendo guardias, estamos haciendo voluntariado para poder ayudar a la situación de Venezuela”, explicó.

Volver a casa y perder la carrera

La mayor encrucijada para los compatriotas radica ahora mismo en las ganas que tienen sus familias de que retornen a Paraguay y el riesgo de perder sus años de estudio. “Estamos en contacto por Facebook. Nos estamos comentando la situación. Obviamente, están bastante preocupados y ya quieren que vuelva. Pero el tema es que la institución nos dice que si volvemos, perdemos la carrera”, contó Yvuñu.

Ante esto, los estudiantes guardan la esperanza de que el Gobierno paraguayo intervenga para gestionar alternativas, como la posibilidad de un traslado o convenio con sedes de otros países, considerando que la universidad tiene reconocimiento y vínculos en países como Cuba, Brasil y Ecuador.

Dos mujeres en ambiente hospitalario: una sentada con teléfono y otra comiendo, cerca de camas cargadas con pertenencias.
Dos estudiantes resultaron lesionadas en su intento por escapar durante los terremotos

El vacío diplomático: “No sabemos cómo volver”

El escenario se vuelve aún más complejo para los jóvenes debido a que Paraguay no cuenta actualmente con representación diplomática ni oficinas consulares operativas en Venezuela. Ante el colapso de los servicios públicos, el cierre de carreteras y la paralización del aeropuerto principal, los estudiantes se sienten completamente desprotegidos.

“Lo que nos preocupa es que no anda el aeropuerto, las carreteras quedan dañadas, que no podemos comunicarnos, o sea que no tenemos embajada; ante cualquier cosa no sabemos cómo volver. Eso es”, sentenció el estudiante paraguayo.

Los 10 futuros médicos paraguayos hacen un llamado urgente a las autoridades de la Cancillería Nacional para que establezcan contacto, revisen sus situaciones migratorias y medien con las autoridades académicas para salvaguardar sus vidas sin truncar su futuro profesional.