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05 de abril de 2026 – 05:59

Monseñor Ricardo Valenzuela exhortó a los fieles a vivir la entrega y la caridad pastoral durante la Misa Crismal.
Monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la diócesis de Caacupé. (foto de archivo)

El obispo de Caacupé resaltó en su mensaje pascual las virtudes del Paraguay, del que dijo es un país vigoroso, pleno de esperanza, pero al mismo tiempo lamentó que sus instituciones estén agonizantes. Criticó a la élite política que se dedica a satisfacer intereses personales, a controlar todo lo que pueden, a manipular la justicia, seducir a los honestos y a perseguir a quienes los enfrentan.

“La Resurrección del Señor es una realidad central de la fe católica, y como tal fue predicada desde los comienzos del cristianismo”, dice el mensaje pascual del obispo. Agregó que la importancia de este milagro es tan grande, que los apóstoles son, ante todo, testigos de la resurrección de Jesús.

Valenzuela resalta que esta Pascua de resurrección es de vital importancia para los paraguayos, no sólo desde el punto de vista religioso, sino por la trascendencia cultural y social de nuestro pueblo, sobre todo este año tiene una relevancia crucial para él. “También debemos reflexionar cómo fomentar el desarrollo y el progreso de nuestro pueblo, particularmente en este año tan importante para nuestro país por los acontecimientos trascendentales que están en puertas: las elecciones municipales”, resaltó.

Para el obispo, si miramos profundamente, encontramos en nuestra sociedad que conviven el bien y el mal, la gracia y el pecado, la alegría y la tristeza, el egoísmo y el amor, la consolación y la desolación, la vida y la muerte, que aparentemente luchan siempre.

Sostiene que Paraguay es un país vivo, vigoroso, pleno de esperanzas, pero con instituciones agonizantes, un país cuya élite política parece que ha perdido la fe en Dios y en el pueblo y se dedica simplemente a satisfacer sus intereses personales.

A su criterio esa élite política planea cómo sostenerse en el poder por largos períodos, no respetando a los otros, a protegerse solo entre ellos y dejando que el pueblo se defienda como pueda de la delincuencia, la pobreza y todo tipo de precariedades e injusticias. “Desean controlar todo lo que puedan, a manipular la justicia, especular con las leyes, seducir a los honestos y a perseguir a quienes los enfrentan. Los castigos a sus amigos llegan solo cuándo ya se agotaron todos los recursos de la impunidad, o cuando ya no sirven a sus intereses y han olvidado a los pobres”, indicó. Agregó que el Señor recuerda: “No rechaces la súplica del afligido ni apartes tu rostro del pobre”, sino más bien, “Vuelve tu oído hacia él y dale una respuesta amable y reconfortante”.

En otra parte de la exhortación pascual, Valenzuela resalta que mucha gente piensa que la justicia agoniza en Paraguay. Y con ella están en grave peligro la igualdad, la equidad, los límites al poder y el respeto a la Constitución. Sin embargo la Escritura recuerda: “arranca al oprimido de las manos del opresor y no te acobardes al hacer justicia”.

“Ahora nos preguntarnos, pero cómo. Con el poder de la fe, esa que mueve montañas y que ha hecho que cristianos de todo el mundo hayan logrado hazañas increíbles, casi imposibles. Recordemos que la fe transforma la perspectiva del creyente enfocándolo con un impacto positivo en el mundo como reflejo de la voluntad de Dios”, señala el mensaje.

Invita finalmente a ser, antes que nada, una “reserva inagotable de esperanza” en medio de un mundo tan amenazado por el sinsentido y el absurdo.